Una carta

Querida W

En el momento de escribir estas líneas, el mar de los adentros se encrespa, crea aquellos borreguillos nerviosos que los marinos observan con cierta desconfianza, antes de partir. Todo son recuerdos, y me parece extraño porque son esos de hace muy poco, del mes pasado, de la semana última, de ayer mismo. Aun veo algún pelo de tu perro rubio pegado en el jersey que ahora llevo, mientras escribo. El caso es que tales recuerdos deberían morir con nuevos acontecimientos, no tengo mayor argumento. Ni tampoco mejor deseo, atraparlos en un posible verte, o imaginar hacerlo mañana, el fin de semana, cuando se enciende un fuego sobre el que ardemos. Abrir la botella de Trimbach silvaner, casi se congela en el frigorífico porque hemos estado diciéndonos las cosas autobiográficas, y tú poniendo canciones un tanto melancólicas. Así nos hemos conocido algo, dejando el espacio lleno, todavía, de las incógnitas. Ir al mercado y comprar calamares, luego a la charcutería a por queso comté, que tanto te gusta. Y pensar, camino de vuelta a casa, que las bolsas contienen los mayores deseos, la inflamada tarea de abrirlos como quien abre el espíritu, allá arriba, después, en la alcoba. Oír tu respiración, abrir los ojos frente a tu cabello dorado, acariciar con la mirada toda la fortuna de tenerte al lado. Espero no haya sido un sueño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s